Recuerdos

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LOS TEJIDOS DE LA ABUELA

Como salida de los libros de cuentos, rodeada de blanquísimos vellones, mi abuela movía ágil y rápidamente sus manos. Rueca y huso mediante, hilaba hebras de lana que transformaba luego en gordísimos ovillos.

Después, pares y pares de medias gruesas para los hijos y nietos, con cinco agujas pequeñas: esas bolsitas que, poco a poco, tomaban forma. La punta del pie, el talón…

Y cuando ponía un par en mis manos, me parecía tener un conejo salido de la galera.

La abuela… “Monona”- como la llamábamos sus nietos-: pequeña, delgada; vestida siempre con polleras largas que también  tejía, de lana, para los inviernos.

Recuerdo su pelo blanco, recogido en un rodete prolijo hecho con sus largos cabellos trenzados y aquellos vidrios gruesos de los lentes que acrecentaban la serena bondad de su mirada.

En un rincón del comedor y en su sillón preferido; un oscuro sillón vienés-de hamaca-, mi abuela pasaba las horas, tejiendo…

Mis ojos curiosos, quedaban fijos en el ir y venir de esas manos cálidas y laboriosas.

En el hogar crepitaban los leños.

Y, del bolsillo de su delantal-blanquísimo- seguían saliendo, incansables, las hebras de lana.

…………………….

M.C.Rourich de Navoni

Del libro “Territorios azules”- Ediciones Acuarela- Granadero Baigorria (Sta. Fe)

Página 132- D/R

Imagen: página de google.

 

Saudades

Lluvia, Paraguas y banco de plaza

Cae

           quebrada por silencios

-tan pàlida y cansada-

la tarde.

 

Llora

           con làgrimas heladas

          entre nieblas de otoño.

Nube en mis ojos.

 

Calla

          dolorida y serena

-por silencios quebrada-.

 

Muere

           -extrañamente pàlida

aferrada a mi alma-

                                      la tarde.

                 …………….

M.C.Rourich de Navoni- D/R

Publicado en la pàgina: http://www.mundopalabras.es

Imagen: google

¡Cuántas cosas!

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¡Cuántas cosas puedo ver

a través de la ventana!

El cielo, las nubes, los pájaros.

La calle, los charcos de agua.

La gente, que va apresurada…

Los árboles que se desmelenan

al paso de fugaces ráfagas

del viento, tan frío, de invierno:

el mismo que trae el llamado

de viejas, pesadas campanas

que echan a vuelo y traspasan

paredes, puertas y ventanas.

        ………………………..

María del Carmen Rourich de Navoni

Publicado: 20-07-1999 —D/R

Imagen: Stanislav Sidorov

Insoslayable

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Quise olvidar, al menos, un secreto lejano

y logró renacer el secreto olvidado.

Quise yo renacer olvidos muy lejanos

y, prestos, despertaron olvidos sepultados.

 

Entre olvidos lejanos, recuerdos olvidados

y obligados secretos que la mente ha guardado,

supe que no se puede olvidar lo olvidado;

no se puede lograr olvido en lo callado

ni se puede callar un secreto lejano.

 

El pasado es pasado y sin llamarlo vuelve.

El presente es presente y olvidar no se puede.

 

(Todo queda escondido, muy callado

en la mente).

 

Pasados y presentes

siempre se van…

Y vuelven.

…………………………

M.C.Rourich de Navoni

Publicado en la Revista Crepúsculo- Nro. 31

Tema convocante: Memoria

http://www.fundaciotrespinos.org/revistacrepusculo

Imagen: “Valle de la sombra de la muerte”- George Innes

 

Nada…Todo

Crónicas...

I

¿Qué nos falta en la Tierra?

 

Están las frutas, las flores, las simientes.

Está la Vía Láctea; están las nubes.

Está la luna, el sol y las estrellas

para aclarar la oscuridad más honda.

…Y el arco iris después de las tormentas.

 

Está el color, los árboles, los animales.

Están los pájaros y está el paisaje.

Está el AMOR, la música y el canto.

El frío del invierno y el verano.

Está el abismo que lleva hasta el infierno.

 

Nos faltan pocas cosas. Casi nada. Nada.

II

¿Qué nos sobra en la Tierra?

 

Nos sobra la ironía,

la mezquindad, el egoísmo.

Sobra el orgullo, el odio, el despotismo,

el olvido de Dios; del Ángel de la Guarda,

porque no lo miramos; porque no lo esperamos

en la corta carrera de la vida.

 

Nos sobran muchas cosas. Casi todas. Todas.

……………….

M. C. Rourich de Navoni

Publicado 2001- D/R

Otoñal

Libros antiguos

Cuando el verdor se quiebra

en lo alto de un árbol

y el crujir de hojarascas

me revela el otoño,

busco el matiz opaco

de los libros más pálidos

pues en sus hojas guardan

el sabor del pasado.

……………

M.C.R.de Navoni

Publicado en 2004- D/R

“Iluminados por el fuego” (*)

iluminados por el fuego

Iluminados

                       los que volvieron.

Iluminados

                        los que murieron.

 

En los puños crispados está la nada.

En la turba fangosa los pies resbalan.

Detenida en los ojos se queda el agua

mas, no se apaga la luz del fuego.

 

Brilla la sangre 

                                sobre aquel suelo.

Sobre la carne

                             ¡brilla la sangre!

 

Iluminados

                          los que murieron.

Iluminados

                       los que volvieron.

 

Se fueron niños. Hombres vinieron.

Iluminados.

                           Iluminados…

                   ……………

M.C.Rourich de Navoni

(*) Título y foto del film de Tristán Bauer

Poesía escrita  luego de ver esta película y la dolorosa realidad: 02-04-2007

Publicada en el libro “Territorios azules”- Pág. 60-

 

 

El peregrino

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“Yo soy la luz del mundo. El que me siga

no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida”

                                                                     (Jn. 8, 12)

Camina por caminos pedregosos.

Llagas, sus pies. Sangrantes las heridas.

 

Tinieblas a lo lejos se divisan

rodeando a quien espera envuelto en lodo.

 

Piden piedad y la piedad regala.

Redime con su voz y con sus ojos.

Comprende el dolor de quien ha errado

y absuelve al pecador y su pecado.

 

Los hambrientos, los ciegos, los leprosos,

esperan un milagro en su destino

envueltos con la luz de la esperanza.

 

El creyente, postrado en el camino,

y el infiel, entregado a Su Designio.

 

Camina por caminos pedregosos.

Llagas, sus pies. Sangrantes las heridas.

 

Tinieblas- a su paso- se disipan.

……………..

M.C.Rourich de Navoni

Publicado en la página cultural del Diario “La mañana”

16-02-2011