Danzarina

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Medusa: danza celeste.

Sin luces la marquesina

y escenario transparente.

 

Delgada gasa deslizas

       -sugerente-.

 

Cual ave marina, vuelas.

Te transformas. Vas y vienes.

¿Dónde tus manos; tus piernas?

 

Música inaudible envuelve

laberintos  roc0sos y corales.

 

Acaso, ¿nadas?. Acaso, ¿bailas?

Danzarina silenciosa. Vas y vienes.

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María del C. Rourich de Navoni

Publicado en enero de 2011- D/R

Imagen: Michele Astolfi

La calandria…otra vez

CALANDRIA EN UN ÁRBOL

Andas por los aires de mi barrio.

Desbordante en libertad, tu canto. Y vas,

de rama en rama, cantarina cascada.

Trino que fecunda la poesía.

 

Es un otoño que simula primavera.

¿Será por eso que regalas vida?

Tu voz, en la mañana, la primera.

 

No quiero pensar en la llovizna

ni en la turbiedad de la neblina.

 

Un sol radiante ilumina el cielo:

hacia el azul, levantas vuelo. Y vas,

de rama en rama, cantarina cascada.

 

Trino que fecunda la poesía.

A cada verso le regalas vida.

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M. C. Rourich de Navoni

Publicada: 03-04-2008 D/R

Está la vida!

CALANDRIA EN UN ÁRBOL

Me abandonaste un día.

Hoy has vuelto.

¡Felices mis oídos!

 

Es mañana de otoño.

Me despertaron trinos

y dije: ¡Está la vida

con soles de retorno!

 

Marcas tu territorio

al preparar el nido.

Nadie osará ocuparlo.

Ni el benteveo

-con su agudo chillido-.

Ni las palomas

-con su cálido arrullo-.

Se mece el pino bajo mi cielo.

Sólo tenue murmullo

y calla el viento.

 

Hoy, has vuelto.

¡Colmaste mi silencio!

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María del Carmen Rourich de Navoni

Publicado: 24-04-2011 D/R

Imagen: página de google

Recuerdos

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LOS TEJIDOS DE LA ABUELA

Como salida de los libros de cuentos, rodeada de blanquísimos vellones, mi abuela movía ágil y rápidamente sus manos. Rueca y huso mediante, hilaba hebras de lana que transformaba luego en gordísimos ovillos.

Después, pares y pares de medias gruesas para los hijos y nietos, con cinco agujas pequeñas: esas bolsitas que, poco a poco, tomaban forma. La punta del pie, el talón…

Y cuando ponía un par en mis manos, me parecía tener un conejo salido de la galera.

La abuela… “Monona”- como la llamábamos sus nietos-: pequeña, delgada; vestida siempre con polleras largas que también  tejía, de lana, para los inviernos.

Recuerdo su pelo blanco, recogido en un rodete prolijo hecho con sus largos cabellos trenzados y aquellos vidrios gruesos de los lentes que acrecentaban la serena bondad de su mirada.

En un rincón del comedor y en su sillón preferido; un oscuro sillón vienés-de hamaca-, mi abuela pasaba las horas, tejiendo…

Mis ojos curiosos, quedaban fijos en el ir y venir de esas manos cálidas y laboriosas.

En el hogar crepitaban los leños.

Y, del bolsillo de su delantal-blanquísimo- seguían saliendo, incansables, las hebras de lana.

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M.C.Rourich de Navoni

Del libro “Territorios azules”- Ediciones Acuarela- Granadero Baigorria (Sta. Fe)

Página 132- D/R

Imagen: página de google.

 

Saudades

Lluvia, Paraguas y banco de plaza

Cae

           quebrada por silencios

-tan pàlida y cansada-

la tarde.

 

Llora

           con làgrimas heladas

          entre nieblas de otoño.

Nube en mis ojos.

 

Calla

          dolorida y serena

-por silencios quebrada-.

 

Muere

           -extrañamente pàlida

aferrada a mi alma-

                                      la tarde.

                 …………….

M.C.Rourich de Navoni- D/R

Publicado en la pàgina: http://www.mundopalabras.es

Imagen: google

¡Cuántas cosas!

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¡Cuántas cosas puedo ver

a través de la ventana!

El cielo, las nubes, los pájaros.

La calle, los charcos de agua.

La gente, que va apresurada…

Los árboles que se desmelenan

al paso de fugaces ráfagas

del viento, tan frío, de invierno:

el mismo que trae el llamado

de viejas, pesadas campanas

que echan a vuelo y traspasan

paredes, puertas y ventanas.

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María del Carmen Rourich de Navoni

Publicado: 20-07-1999 —D/R

Imagen: Stanislav Sidorov

Insoslayable

3-Memoria-del-Valle-de-la-Muerte-George-Innes

Quise olvidar, al menos, un secreto lejano

y logró renacer el secreto olvidado.

Quise yo renacer olvidos muy lejanos

y, prestos, despertaron olvidos sepultados.

 

Entre olvidos lejanos, recuerdos olvidados

y obligados secretos que la mente ha guardado,

supe que no se puede olvidar lo olvidado;

no se puede lograr olvido en lo callado

ni se puede callar un secreto lejano.

 

El pasado es pasado y sin llamarlo vuelve.

El presente es presente y olvidar no se puede.

 

(Todo queda escondido, muy callado

en la mente).

 

Pasados y presentes

siempre se van…

Y vuelven.

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M.C.Rourich de Navoni

Publicado en la Revista Crepúsculo- Nro. 31

Tema convocante: Memoria

http://www.fundaciotrespinos.org/revistacrepusculo

Imagen: “Valle de la sombra de la muerte”- George Innes

 

Nada…Todo

Crónicas...

I

¿Qué nos falta en la Tierra?

 

Están las frutas, las flores, las simientes.

Está la Vía Láctea; están las nubes.

Está la luna, el sol y las estrellas

para aclarar la oscuridad más honda.

…Y el arco iris después de las tormentas.

 

Está el color, los árboles, los animales.

Están los pájaros y está el paisaje.

Está el AMOR, la música y el canto.

El frío del invierno y el verano.

Está el abismo que lleva hasta el infierno.

 

Nos faltan pocas cosas. Casi nada. Nada.

II

¿Qué nos sobra en la Tierra?

 

Nos sobra la ironía,

la mezquindad, el egoísmo.

Sobra el orgullo, el odio, el despotismo,

el olvido de Dios; del Ángel de la Guarda,

porque no lo miramos; porque no lo esperamos

en la corta carrera de la vida.

 

Nos sobran muchas cosas. Casi todas. Todas.

……………….

M. C. Rourich de Navoni

Publicado 2001- D/R